Cerca nuevamente de un 2 de abril, el veterano de la Guerra de Malvinas Jorge “Beto” Altieri volvió al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, un lugar clave en su historia personal, donde en 1982 le salvaron la vida tras resultar gravemente herido en combate.
Altieri, reconocido a nivel nacional por una historia que conmovió al país, cuando 37 años después pudo volver a sostener su casco, destrozado por las esquirlas de un mortero que evitó su muerte, encabezó una jornada cargada de emoción y memoria. “Gracias a él estoy vivo”, había declarado en su momento, al recordar el objeto que fue determinante para su supervivencia.
Durante su visita, el excombatiente recordó de la colocación de una placa en homenaje a los profesionales de la salud que atendieron a los soldados heridos durante la guerra hace 25 años. “Venimos en nombre de todos los veteranos atendidos acá, en agradecimiento al pueblo de Comodoro que nos ayudó en todo y que nos sigue ayudando”, expresó.
El regreso al hospital reavivó recuerdos intensos. “Al entrar siento un abrazo grande, como el de todas las personas que pasaron por esta puerta y nos acompañaron. A 44 años, poder volver y agradecer nos pone la piel de gallina”, sostuvo.
Altieri relató que fue herido en el combate de Monte Longdon, durante los bombardeos de junio de 1982. Tras ser trasladado de urgencia, llegó a Comodoro en estado crítico. “Llegué como muerto. El equipo médico, el neurocirujano y todo el personal me salvaron la vida”, recordó.
En su testimonio, también destacó la solidaridad de la comunidad: desde el taxista que trasladó a su padre sin cobrarle, hasta la familia que lo alojó y le brindó ropa en un momento desesperante. “Mi papá vino sin nada y la gente lo ayudó en todo. Eso no se olvida nunca”, afirmó.
Uno de los momentos más conmovedores fue el reencuentro con su padre en el hospital. “Estaba inconsciente. Los médicos le dijeron que me despertara, y cuando lo hizo, lo primero que le dije fue ‘gracias por venir’. Son cosas que te marcan para siempre”, relató con la voz entrecortada.
A más de cuatro décadas del conflicto, la emoción sigue intacta. “Cuesta hablar, sobre todo cuando se acerca el 2 de abril. La emoción nos embarga. Es recordar a los compañeros heridos, a los que no volvieron. Pero también es saber que hicimos algo por la patria”, expresó su compañero.
El acto no solo fue un homenaje, sino también una reafirmación del vínculo entre los veteranos y la comunidad comodorense, que continúa acompañándolos. “Esto es un honor para los que están, para los que volvimos y para los que seguimos luchando todos los días”, concluyó Altieri.