En una jornada marcada por gestos de fuerte alineamiento con la política exterior estadounidense, el presidente Javier Milei mantuvo dos reuniones en Casa Rosada con dirigentes vinculados al ala más conservadora del Partido Republicano, afín a Donald Trump. Entre los encuentros se destacó la visita de Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., y de la congresista María Elvira Salazar, conocida por su postura crítica hacia referentes del kirchnerismo.
Durante la reunión con Noem —cuestionada por sectores latinos por sus políticas migratorias y apodada “la caza migrantes”— se firmó una “declaración de intención” para que Argentina sea incluida en el Programa de Exención de Visado (VWP, por sus siglas en inglés). Esta iniciativa permitiría a los ciudadanos argentinos ingresar a Estados Unidos por turismo o negocios sin necesidad de tramitar una visa en la embajada, aunque el proceso no es inmediato y exige cumplir con exigentes estándares de seguridad y migración.
“El ingreso no es automático. Esta solicitud constituye el primer paso de un proceso riguroso que requerirá que la Argentina cumpla con altos estándares internacionales en sus procedimientos migratorios, lo cual fortalecerá la seguridad fronteriza del país y elevará su prestigio internacional”, señalaron desde la Oficina del Presidente.
En el encuentro también participaron la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el canciller Gerardo Werthein. La gestión de La Libertad Avanza busca recuperar un beneficio que estuvo vigente entre 1996 y 2002, pero que fue dado de baja tras los atentados del 11 de septiembre y el recrudecimiento de los controles fronterizos durante el gobierno de George W. Bush.
En paralelo, Milei también mantuvo una reunión con María Elvira Salazar, congresista republicana que en otras oportunidades ha pedido sanciones contra la expresidenta Cristina Kirchner. El vínculo con figuras del trumpismo refuerza la orientación internacional del Gobierno, que en distintas ocasiones ha manifestado su afinidad con sectores conservadores de la política estadounidense.
Si bien desde el Ejecutivo destacaron el inicio del trámite como un avance diplomático, la aprobación final del ingreso de Argentina al programa dependerá del cumplimiento de varios requisitos técnicos y políticos que serán evaluados por Washington a lo largo del tiempo.