COMODORO RIVADAVIA Y RADA TILLY  |  Lunes 23 de febrero, 2026
Comodoro

Néstor Gil: “La sociedad no nos tiene que agradecer nada, vivimos para esto”

En diálogo con Del Mar Digital, el doctor Néstor Gil repasó sus más de cinco décadas de trayectoria en Comodoro Rivadavia, ciudad a la que llegó hace 50 años y donde desarrolló toda su carrera profesional.

“Yo soy comodorense por adopción”, aseguró. Su primer trabajo fue en 1976, en el entonces Hospital de Petroquímica —hoy Hospital Militar— y también en el Sanatorio La Española. Desde entonces, no dejó de ejercer. “Como ustedes ven, sigo trabajando”, expresó con una sonrisa.Para Gil, la medicina es mucho más que diagnósticos y recetas. “Es una profesión que te hace sentir muy bien en las confesiones, en los problemas, en las depresiones, en todo eso”, explicó.

Destacó la importancia del diálogo con el paciente y su entorno: “Es fundamental la charla además de ver al paciente. Cuando entra, ya te vas dando cuenta de lo que tiene. Y también es importante conocer el núcleo familiar”.

En ese sentido, remarcó que el acompañamiento va más allá del consultorio. “Si hacés una receta, tenés que saber si la puede comprar o no. Y si no, te vas hasta el auto, que siempre tenés algo para darle. Le damos más que todo al que no tiene; y el que tiene y lo puede comprar, bueno. Ayudamos a todos, pero de distintas maneras”.

El médico sostuvo que, en tiempos donde muchas especialidades se apoyan fuertemente en la tecnología, él reivindica el “cuerpo a cuerpo” y la cercanía humana. “Hay especialidades muy técnicas, de aparatos. En este caso es el charlar. No es ‘que pase el que sigue’. Hay toda una historia familiar detrás”.

Con humor, contó que a veces no recuerda los apellidos de sus pacientes porque el vínculo trasciende lo formal. “Son mujeres queridas, el hombre es ‘hermano, ¿cómo andás?’. Uso metáforas, palabras cariñosas. A veces no me acuerdo si Rodríguez era este o si Martín era el otro”, relató.

Tras 50 años de ejercicio, el balance es positivo. “Salió una chica recién que debe haber nacido en este hospital y la hemos atendido nosotros”, comentó, graficando el paso del tiempo y el lazo construido con generaciones de familias comodorenses.

Finalmente, Gil fue claro sobre su vocación: “La sociedad no nos tiene que agradecer nada porque hacemos para lo que nos hemos formado. Nosotros vivimos para esto”. Y aunque reconoció que algunos colegas están cansados o deciden retirarse, en su caso la pasión sigue intacta: “A mí no se me nota”, concluyó.

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