COMODORO RIVADAVIA Y RADA TILLY  |  Lunes 23 de febrero, 2026
ANIVERSARIO DE COMODORO

Nino, el vecino comodorense que cocinó historias

En el marco del aniversario 125° de la ciudad, se recuerda a personajes e historias. Entre ellos está Bernardino Villarroel, un vecino comodorense que destacó con su rol en el catering y que fue testigo de innumerables eventos. A través de sus memorias, relata las historias que cocinó.

Este 23 de febrero, Comodoro Rivadavia cumple 125 años desde su fundación en 1901. Cada persona que nació en la ciudad, que llegó desde otros lugares y que decidió irse, sabe sobre los diversos personajes que existen; las personas conocen mucho o poco, pero siempre entienden de quién se habla cuando se los menciona.

En el barrio de Km. 5 hay alguien; en la calle Ferrocarril Patagónico vive Bernardino Villarroel. Él es un vecino que pasó toda la vida en el barrio, en una ciudad en donde predomina el viento, aquellos que él siempre miró desde su ventana mientras preparaba ensaladas, tortas y diversidad de comidas que presentó en cada evento.

En un nuevo cumpleaños de la ciudad, se destaca su rol en el catering. Un trabajo que podría ser definido como organizado, lleno de experiencias y demasiado creativo. Es así como, en diálogo con Del Mar Digital, Nino cuenta sus recuerdos y las personas que fueron parte de ellos, aquellos que se convirtieron en una familia que en la actualidad sigue unida a través de la memoria o las llamadas telefónicas.

El arte del catering

Durante la mayor parte de su vida, Nino trabajó en un banco hasta jubilarse, pero nunca dejó de lado su amor por la cocina. Cuando comenzó en este rubro, solamente se enfocaba en el tipo de comida que debía realizarse, siempre teniendo en cuenta los orígenes y las tradiciones de cada persona que llegaba a él. Pero después, encontró un mundo mucho más amplio: “después empecé ya que la torta, que los souvenirs, que quién te hace el vestido, y ya me conecté con mucha gente de Comodoro (…) O sea, vos venías acá y salías con el combo completo”

Recuerda esos eventos en donde el equipo llegaba tan temprano que hasta los mozos terminaban siendo parte de la cocina con el objetivo de aprender junto a un grupo que impresionaba a todos con el armado de mesas y el sabor de sus platos.

La locura de un catering

Entre tantas memorias, Nino trae a colación la variedad de viajes que realizaban, llegando incluso hasta a Río Mayo para ser parte de un casamiento o se dirigían a Sarmiento para hacer fiestas de catering “en un ómnibus y muertos de frío, pero íbamos todos contentos, contentos, contentos”. Todas esas aventuras de fin de semana que finalizaban el lunes a la mañana, con la vuelta al banco, pero se reanudaban un viernes o un sábado con una nueva propuesta.

Más de tres décadas organizando eventos con la mayor anticipación posible: “nosotros arrancábamos a la una de la tarde acá en mi casa y llegábamos a las cinco o seis de la mañana del día domingo” afirma Nino.

Había fin de semanas en donde los eventos eran tantos que el grupo se dividía en equipos; algunos se quedaban en la ciudad, otros se dirigían a Rada Tilly o incluso salían por la Ruta 26 hasta Río Mayo. Teniendo en cuenta que la comunicación era muy distinta a la actual, “el que se iba, sabía lo que llevaba, se controlaba todo y sabía, porque ya te pones canchero”.

Los sabores a través de la mirada

Nino explica que cuando las personas entran a un salón, miran para todos lados, apreciando la decoración de las mesas y acercándose inmediatamente a aquella en donde predomina la comida, “la gente sin probar dice ¡qué rico! Listo, ya está”. Así da cuenta de que, todo sabor, primero se siente a través de la mirada.

Comodoro, la ciudad de las mil veces más

Ante las diversas oportunidades que surgieron y que lo ayudaron a sumergirse aún más en el arte del catering, Bernardino Villarroel afirma que volvería a Comodoro Rivadavia mil veces más. No se trata de amar los vientos y las playas que acompañan en cada amanecer o atardecer, se trata de las personas.

Para Nino, el cocinar y compartirlo con los demás lo llevó a conocer a tantas personas que, en la actualidad, podría decirse que cocinó las historias de aquellos que él recuerda a la perfección y que se mantienen en su memoria.

TE INTERESA

comodoro

De alumno a colaborador: la historia de Oscar Sáez y su legado en la obra del Padre Corti

Comodoro

Néstor Gil: “La sociedad no nos tiene que agradecer nada, vivimos para esto”

COMODORO

Dieciocho años dándole color al fútbol local: la historia de Facundo, el césped y sus tatuajes

Si llegaste hasta acá,
¡Gracias por elegirnos!

Seguínos en nuestras redes sociales y mantenéte al día.