“Decir que estamos felices es poco, pero verlo es fuerte: no está blanco, está amarillo de tanto encierro”, relató conmovida.
Según el testimonio de Gómez, Gallo sufrió un ensañamiento particular por parte del régimen venezolano debido a su nacionalidad. Durante más de un año, el gendarme permaneció en una lista de detenidos con prohibición absoluta de visitas y comunicación. “Recibía sol solo una hora al día, el resto del tiempo estaba encerrado. Nunca entendió por qué tanto odio hacia él”, explicó su esposa, quien además destacó que Nahuel se emocionó al ver las banderas argentinas en el camino a casa.
Pese al agotamiento físico y la falta de contacto con su familia durante 14 meses, Gómez calificó a su marido como un “resiliente” que ahora comienza un lento proceso de recuperación rodeado de sus seres queridos. La liberación del gendarme pone fin a una “pesadilla” diplomática que mantuvo en vilo a las fuerzas de seguridad y a la opinión pública argentina.