El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los hombres más buscados del mundo, fue abatido durante una operación relámpago en el municipio de Tapalpa, Jalisco. Según detalló la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el despliegue contó con la participación de fuerzas especiales del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional, quienes interceptaron al capo en una zona rural. El enfrentamiento, que dejó un saldo total de siete delincuentes fallecidos y tres militares heridos, culminó con la muerte de Oseguera Cervantes mientras era trasladado de urgencia por vía aérea hacia la Ciudad de México.
La caída del máximo referente del CJNG no solo representa un hito para el gobierno de Claudia Sheinbaum, sino que también desató una respuesta inmediata y coordinada por parte de las células criminales. Minutos después de trascender la noticia, se reportaron al menos 21 bloqueos viales activos solo en el estado de Jalisco, además de incendios de vehículos, ataques a comercios y agresiones directas contra fuerzas de seguridad. La ola de violencia se extendió rápidamente a otras entidades como Michoacán, Colima, Guanajuato y Tamaulipas, obligando a las autoridades a declarar el “Código Rojo” en diversas regiones y a recomendar a la población que permanezca en sus hogares.
Cooperación internacional y un golpe a la estructura logística
Un dato clave que trascendió tras el operativo es la colaboración estratégica con los Estados Unidos. Si bien la ejecución fue netamente mexicana, fuentes oficiales confirmaron que el gobierno estadounidense aportó información de inteligencia fundamental dentro de los marcos de cooperación bilateral. Cabe recordar que Washington ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por el líder narco, a quien consideraban responsable de la mayor parte del flujo de fentanilo y metanfetaminas hacia el norte. Durante el procedimiento en Tapalpa, las fuerzas federales incautaron un arsenal de guerra que incluía lanzacohetes con capacidad para derribar aeronaves, lo que evidencia el poder de fuego con el que contaba el círculo íntimo de “El Mencho”.
Además de la baja del líder, el operativo permitió la captura de figuras de peso dentro de la organización, entre ellas Audias Flores-Silva, alias “El Jardinero”, señalado como la mano derecha del capo y potencial sucesor. Mientras los peritos forenses avanzan en la identificación oficial definitiva en la capital del país, el mapa del narcotráfico entra en una fase de incertidumbre. El vacío de poder en la organización criminal más poderosa del país plantea un escenario crítico de reordenamiento interno y posibles disputas territoriales, en un domingo que quedará marcado como uno de los más violentos de los últimos años.