A través de una mirada sensible y profundamente local, la propuesta invita a reconocer trayectorias sostenidas que forman parte de la identidad de la ciudad y que, muchas veces desde el silencio, han dejado una huella en la comunidad.
Cada uno de los protagonistas retratados representa valores que identifican a Comodoro: la solidaridad, el esfuerzo cotidiano y la convicción de construir en conjunto. Sus historias permiten descubrir rostros y recorridos que, desde diferentes espacios, continúan dando forma a la ciudad.
Orita Obelinda Hernández
Nació en Coyhaique, Chile. Sus padres la trajeron a Comodoro Rivadavia siendo muy pequeña. Cursó sus estudios primarios en la Escuela N.º 23 “Dr. Carlos Madariaga”, del barrio Próspero Palazzo, destacándose en varias oportunidades como mejor alumna y mejor compañera. Cursó hasta tercer año de la escuela secundaria y, siendo joven, optó por trabajar para ayudar a sus padres. “Éramos ocho hermanos”.
Trabajó en una empresa dedicada al lavado de aviones de la Fuerza Aérea y también se desempeñó en el comercio. Vivió un tiempo en Río Gallegos. “Mi vida fue progresar, salir adelante”.
Con el paso del tiempo se propuso ayudar y devolver la mano que recibió cuando la necesitó. “Todo lo que pasé en mi vida, la pobreza, no tener un juguete de niña… gracias a Dios soy lo que soy”.
Una Sonrisa para los Niños comenzó cuando sus hijos asistían al jardín de infantes. En esos inicios colaboraba con un disfraz de payaso. Hoy sus hijos son mayores y, como ella misma afirma, “son mis pilares”.
Orita es portera de una escuela de jóvenes y adultos, donde acompaña, aconseja y motiva a continuar los estudios y alcanzar metas personales. En cada fecha especial se prepara con anticipación, como en el Día del Niño, para conseguir golosinas, juguetes y un espacio para el festejo. “En Navidad me disfrazo de Papá Noel y salgo a conseguir juguetes y golosinas para sacarles una sonrisa a los niños. Con el correr de los años la comunidad empezó a conocerme. Todo lo hago de corazón, ayudar en lo que pueda. Mi consigna es dar sin pedir nada a cambio”.
