Un estudiante de séptimo grado ingresó al establecimiento con una pistola de aire comprimido y amenazó a sus compañeros durante una clase de Educación Física.
El menor, de entre 11 y 12 años, habría exhibido el arma al llegar a la escuela y apuntó directamente a otros alumnos. La situación generó una demanda inmediata de explicaciones por parte de las familias a los directivos y autoridades provinciales. Mientras algunos padres exigen la expulsión, otros reclaman una revisión urgente de los protocolos de seguridad.

“Es una pistola de aire potente que puede lastimar muy feo; un balín de esos puede incluso hacer perder la vista”, advirtió uno de los padres, remarcando que el hecho trasciende una simple “travesura” por el riesgo de lesiones graves que implican los proyectiles de CO2.
Las familias exigen medidas de seguridad urgentes tras los recientes hechos de violencia escolar en el país.