El enlace fue oficiado por el fray Fernando Luis Gómez, quien utilizó los nombres registrales de la pareja (tras su cambio de identidad de género). Según los contrayentes, el sacerdote no presentó objeciones y el acto fue vivido como un “gesto de inclusión” y un acercamiento a la comunidad religiosa.
La postura de la curia, a cargo de José Adolfo Larregain, es tajante. A través de un comunicado, el Arzobispado aclaró que: la ceremonia no contaba con el aval de las autoridades superiores, no se habrían cumplido los requisitos ni se recibió la documentación eclesiástica necesaria para estos casos y sostienen que se omitieron condiciones esenciales que exige el derecho canónico para el matrimonio.
Debido a estas irregularidades, el Arzobispo declaró la falta de validez del sacramento y adelantó que se adoptarán medidas disciplinarias internas para los responsables de la celebración.
Por su parte, Solange Ayala defendió la validez espiritual del acto, destacando la apertura del párroco y la importancia de sentirse integrados por la institución.