La familia fue tajante al desmentir conflictos por dinero y señalar las condiciones en las que vivía el menor. “Nosotros les dijimos que no nos pase plata. Le sacaban plata porque ella estaba en blanco, pero nosotros le dijimos que no nos la den”, explicaron, remarcando que el interés nunca fue económico.
Sin embargo, el punto más crítico fue la denuncia sobre la falta de recursos para la alimentación del niño: “Tenía para un abogado y no para darle comida al nene, porque lo llevaban a un comedor”.
Lorena también dirigió sus palabras hacia el tratamiento mediático del caso y el accionar de la madre en el hospital. “Ella subió su abogado al hospital, eso le tendrían que haber preguntado”. Para el entorno del padre, la prioridad de la mujer fue asegurar su defensa técnica incluso antes de Ángel fallezca.
Estas declaraciones se suman al reclamo principal del padre, quien insistió en la disparidad de exigencias del sistema: “Para entregarme al nene me hicieron análisis con el psicólogo y todo… y sin embargo se lo dieron a ella”. La familia sostiene que el desenlace de Ángel es el resultado de una cadena de advertencias ignoradas y un sistema que “siempre llega tarde”.