El presidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), Pablo Cortese, presentó su renuncia en medio de una creciente tensión por la importación de vacunas contra la fiebre aftosa. La decisión se dio tras varios meses de conflicto con sectores del Gobierno, presiones del ámbito privado y cuestionamientos desde la industria farmacéutica veterinaria local.
Durante su breve gestión, Cortese autorizó medidas para facilitar la importación de productos veterinarios, con el objetivo de reducir costos para el sector agropecuario. Sin embargo, esta política fue duramente criticada por laboratorios nacionales, que alertaron sobre el posible impacto negativo en la industria local. El punto de mayor tensión se produjo con la importación de un lote de vacunas por parte de Tecnovax, lo que generó una carta documento enviada por Biogénesis Bagó, otro de los grandes actores del sector.
“La carta es totalmente improcedente”, respondió Cortese, aunque la polémica ya había escalado. La interna se profundizó con diferencias dentro del Gobierno, especialmente con el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, y ante el respaldo público del presidente Javier Milei y el ministro Federico Sturzenegger a la apertura del mercado. “Vamos a tener vacunas a mitad de precio”, aseguró Milei durante la Expo Rural. “Nos están estafando”, agregó Sturzenegger.
Desde la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Caprove) advirtieron que la flexibilización no representa una verdadera apertura, sino “un negocio para unos pocos”. Además, alertaron que pone en riesgo a una industria que genera más de 8.000 empleos directos y exporta por más de 100 millones de dólares anuales.
El detonante final fue la Resolución 338/2025, que permite la importación de productos veterinarios ya aprobados en países considerados “equivalentes”, sin necesidad de controles locales. Esta medida fue celebrada por el Gobierno como un avance en la desregulación, pero recibió críticas desde distintos sectores por su impacto sanitario y económico.
Técnico de perfil bajo, Cortese no logró sostenerse ante el conflicto político y comercial, y terminó dejando un organismo clave en medio de una crisis que trasciende lo sanitario. Su renuncia deja vacante un puesto estratégico en un momento delicado para el control de enfermedades y la regulación del mercado veterinario en el país.