Una nueva marcha de jubilados terminó este miércoles con un violento operativo policial en las inmediaciones del Congreso de la Nación. La manifestación, que se repite semana a semana desde hace ocho meses, reunió a cientos de personas mayores que reclaman mejoras en sus haberes, acceso a medicamentos y rechazan el ajuste del Gobierno de Javier Milei. Esta vez, la respuesta de las fuerzas de seguridad incluyó gases lacrimógenos, balas de goma y detenciones.

“Somos viejos, no peligrosos”, gritó una mujer con voz temblorosa mientras corría entre el humo y el caos. El testimonio gráfico expuso el nivel de violencia desplegado por el operativo, que involucró patrulleros, camiones hidrantes y un cordón de efectivos que bloqueó los accesos al Congreso desde temprano.
La situación se tornó más tensa cuando un grupo de manifestantes intentó avanzar por Avenida de Mayo hacia Plaza de Mayo. En ese momento comenzaron los empujones, y según confirmaron fuentes policiales, al menos siete personas fueron detenidas. También se registraron heridos por balas de goma y gas lacrimógeno.
Organismos de derechos humanos denunciaron que algunos manifestantes fueron marcados con pintura para ser identificados, una práctica que generó preocupación. Además, se reportó que la Policía impidió el acceso al Congreso a cualquier persona que no fuera legislador, trabajador acreditado o integrante de la prensa.
Durante la represión, efectivos de la Policía de la Ciudad agredieron con escudos a Lula González, cronista de El Destape, y luego le arrojaron gas lacrimógeno en la cara. La violencia también afectó a otros trabajadores de prensa que cubrían la movilización.
“Estamos acá concentrados en el Congreso vallado los jubilados, como todos los miércoles. Esta vez reclamamos contra el veto que está tratando de preparar Milei”, explicó Nora Biaggio, del Plenario de Trabajadores Jubilados. La dirigente se refirió al proyecto de ley votado en el Congreso que incluye un aumento en las jubilaciones y que podría ser vetado por el Poder Ejecutivo.
“Vamos a denunciar fuertemente que, de no estar esto del veto, ya se estaría cobrando $20.000 de aumento con los haberes de agosto. Todo esto dilata el cobro de una cifra que, aunque es muy pequeña, realmente es necesaria”, agregó Biaggio.
La consigna principal de la jornada fue el rechazo al veto presidencial, así como la defensa de la moratoria previsional y del acceso al PAMI. Desde la convocatoria señalaron que el ajuste impacta especialmente en las personas mayores, uno de los sectores más vulnerables del país.
“No se trata de un reclamo político, se trata de sobrevivir”, expresó una de las organizadoras al finalizar la jornada. Y lo que comenzó como un acto pacífico terminó con imágenes de adultos mayores empujados al suelo, arrastrados por la policía y asistidos por otros manifestantes.
La protesta continuará la próxima semana. “Si no salimos a la calle, nos borran”, aseguran desde las organizaciones convocantes.