Según detalló la fiscalía, el imputado se desempeñaba como empleado en el supermercado chino ubicado a pocos metros de la casa de la víctima, en la esquina del lugar del crimen.
Esta cercanía habría sido clave para el desarrollo del hecho. El sospechoso, quien inicialmente declaró como testigo, pasó a ser el principal acusado cuando la investigación destapó un conflicto previo. El móvil del asesinato sería una deuda: aparentemente Nino le exigía que le devolviera un dinero, reclamo que habría terminado en el feroz ataque.
Un ataque con saña extrema
El fiscal Facundo Oribones relató que el agresor actuó con una crueldad difícil de describir. Villarroel sufrió “lesiones infinitas”, incluyendo el hundimiento de la mandíbula con pérdida de piezas dentales y el hundimiento del tórax. Para los investigadores, el empleado del comercio vecino torturó a Nino con ensañamiento antes de acabar con su vida.
Debido a la gravedad de los hechos, la fiscalía calificó el caso como “homicidio agravado con ensañamiento” y adelantó que solicitará la prisión perpetua. Mientras la jueza Raquel Tasello define la situación procesal, se han pedido 6 meses de prisión preventiva para el hombre.