Según la funcionaria, el momento clave de la liberación ocurrió a bordo del avión privado enviado por la AFA, cuando el propio Claudio “Chiqui” Tapia se comunicó mediante una videollamada con el efectivo. Este contacto fue fundamental para que Gallo confirmara que su traslado era seguro y oficial, disipando cualquier temor tras haber sido llevado “encapuchado” desde la prisión de El Rodeo 1 hasta el pie de la aeronave.
Monteoliva destacó el rol de Tapia no solo como facilitador del transporte, sino como una figura central en la negociación que permitió destrabar el cautiverio, en un contexto donde el gobierno venezolano no mostraba voluntad de entrega hacia las autoridades argentinas o internacionales. La ministra relató que la administración de Javier Milei monitoreó el operativo desde que el avión aterrizó en suelo venezolano el pasado domingo, habiendo preparado previamente diversos planes de evacuación en cinco países diferentes para garantizar el regreso del gendarme a salvo.
Respecto a las condiciones de detención, la funcionaria describió un escenario de “secuestro” y tortura psicológica dentro de El Rodeo 1, donde Gallo resistió gracias a una estricta rutina de ejercicio físico en su celda de 3×2 y al recuerdo constante de su familia. A pesar del rigor del aislamiento, los exámenes médicos actuales arrojan parámetros normales y el gendarme se encuentra con acompañamiento psicológico. Según Monteoliva, Gallo se muestra “entero y con ánimo”, manifestando incluso sus intenciones de estudiar Derecho y escribir un libro sobre su experiencia tras recuperar su libertad.