El objetivo central de la misión es asegurar un nuevo desembolso de USD 1.000 millones, vital para fortalecer las arcas del Estado, pero para ello Argentina deberá obtener un waiver (perdón técnico) del organismo internacional.
El pedido de perdón responde al incumplimiento de la meta de acumulación de reservas pactada para 2025. Según los datos oficiales, el desvío fue significativo: mientras el FMI exigía cerrar el año con reservas positivas, las reservas netas del Banco Central finalizaron en -USD 14.100 millones, lo que representa un desajuste superior a los USD 13.000 millones respecto a lo previsto.
A pesar de este bache, el Gobierno llega a la mesa de negociación con una carta a favor: durante febrero de 2026, las reservas brutas alcanzaron máximos que no se veían desde 2021. Desde el FMI, el equipo técnico liderado por Luis Cubeddu ya había destacado “muy buenos avances” en la última visita a Buenos Aires, lo que genera optimismo en la comitiva argentina para destrabar los fondos, que forman parte del paquete total de USD 20.000 millones acordado el año pasado.