La pareja, que representó un símbolo central durante la gestión del PRO y la presidencia de la Nación entre 2015 y 2019, tomó la decisión final en diciembre pasado, priorizando la estabilidad y el bienestar de su hija en común, Antonia.
El distanciamiento entre ambos comenzó a principios de 2025 y, aunque en noviembre de ese año intentaron desmentir públicamente los rumores de crisis, el silencio absoluto mantenido desde septiembre pasado ya anticipaba el final del vínculo.
A pesar de la ruptura, Macri y Awada resolvieron pasar las últimas fiestas de fin de año bajo el mismo techo para preservar la armonía familiar. La relación, que se inició en 2009 y se formalizó con un casamiento el 16 de noviembre de 2010, atravesó una década y media de altísima exposición mediática y política, especialmente durante los años en los que ella ocupó el rol de primera dama con una agenda propia vinculada a la cultura.
Los caminos de ambos ya han comenzado a bifurcarse tras la firma del divorcio. Mientras Mauricio Macri tiene previsto partir hacia Europa en los próximos días para cumplir con compromisos internacionales, Juliana Awada permanecerá en el país enfocada en sus proyectos personales y en la contención de su círculo familiar cercano. La noticia marca el cierre definitivo de una de las uniones más influyentes de la política argentina reciente.
Fuente: El Canciller.