Sebastián Alvarado, entrenador de Oeste Juniors, dialogó con Deporte Total por Radio del Mar y analizó el gran presente del equipo, que logró superar las expectativas planteadas al inicio de la temporada y hoy se encuentra compitiendo por objetivos importantes.
El técnico reconoció que el proyecto inicial tenía otros tiempos y que el presente tomó por sorpresa al cuerpo técnico y a la comisión directiva.
“No nos imaginábamos estar ahí, por más que era el deseo. Cuando nos reunimos con la comisión, la idea era armar un equipo competitivo y traer a todos estos chicos que son del club y que por distintos motivos estaban dando vueltas en otros lados”, explicó.
Alvarado contó que el objetivo era consolidar el equipo con una mirada a futuro: “Pensábamos estar peleando algo importante dentro de tres años, por el proyecto y por la cantidad de chicos jóvenes que tenemos dentro del plantel. Así que es una sorpresa, pero a medida que fue pasando el campeonato nos dimos cuenta de la calidad de jugadores que teníamos y del compromiso de los chicos”.
El momento donde Oeste Juniors hizo el clic
El entrenador señaló que hubo un punto clave durante el torneo que cambió la mentalidad del grupo.
“Cuando terminó la primera rueda, después de los primeros siete partidos, hicimos una reunión. Hablamos de cada uno de los encuentros, mejoramos los defectos que teníamos y tratamos de apuntalarnos en las virtudes”, relató.
“Ahí nos sentamos con los chicos y les preguntamos qué querían y hasta dónde querían llegar. En ese momento nos dimos cuenta de que estábamos para cosas importantes y fuimos por lo que hoy tenemos”, agregó.
Una manera de liderar desde el trabajo y el compromiso
Consultado sobre su estilo como entrenador y la forma de motivar al plantel, Alvarado explicó que no basa su conducción en grandes discursos, sino en el trabajo diario.
“No soy de esos técnicos que buscan empujar al jugador diciendo ‘vamos por el ascenso’ o cosas así. Trato de corregir errores, minimizar defectos y potenciar las virtudes. También busco armar un buen grupo humano, que todos empujen para el mismo lado”, sostuvo.
Además, remarcó el mensaje que intenta transmitirles a sus futbolistas: “En lo que hagan en la vida, háganlo al 100%. El fútbol es entretenimiento, es para pasarla bien, pero si van a hacer algo, entréguense al máximo”.
El desafío de competir siendo un equipo amateur
Alvarado también destacó las dificultades que atraviesa Oeste Juniors para entrenar y competir con jugadores que tienen trabajos, estudios y responsabilidades personales.
“A veces es muy difícil. Hay chicos que trabajan, que estudian, que tienen otros compromisos que son más importantes que el fútbol y es lógico”, explicó.
“Estoy acostumbrado a otros clubes donde tenías 20 o 30 jugadores por plantel. Hoy a veces entrenábamos con 12 o 14, pero tratamos de buscarle la vuelta y sacar adelante al grupo”, agregó.
El técnico valoró especialmente la identidad del plantel: “Tenemos entre 18 y 20 jugadores que vienen trabajando desde principio de año y nuestro plus es contar con 15 chicos que salieron de la escuelita del club. Eso nos da una ventaja y una posibilidad”.
El clásico y la convivencia entre los jugadores
Sobre la rivalidad con el club vecino y cómo influye en los futbolistas, Alvarado destacó que la relación hoy se vive de una manera diferente.
“Siempre está el folclore del fútbol, pero hoy los chicos lo viven de otra forma. Hubo un trabajo muy grande de Diego Rodríguez, que juntó a chicos de distintos sectores y generó otro vínculo”, explicó.
“Hoy están metidos partido a partido y no les da tanta importancia a lo que pasa afuera”, afirmó.