La sentencia declara a las compañías como “negligentes”, marcando la primera vez que la justicia estadounidense responsabiliza directamente al diseño de software por la dependencia química y psicológica en menores.
El caso de Kaley G. M.: 16 horas frente a la pantalla El centro del juicio fue la demanda de Kaley, una joven de 20 años que comenzó su exposición a las redes a los seis años. El relato de su familia fue desgarrador: a los 11 años, Kaley pasaba hasta 16 horas diarias en aplicaciones, sufriendo ataques de pánico si le retiraban el teléfono. “La adicción cambió el funcionamiento de su cerebro; no tiene memoria a largo plazo”, testificó su madre. Kaley desarrolló depresión, ansiedad y dismorfia corporal, síntomas que el jurado vinculó directamente al uso de las plataformas.
Las empresas deberán pagar 3 millones de dólares a la demandante (70% Meta, 30% YouTube) por daños morales. Sin embargo, esta es solo la primera fase; ahora se investigará si hubo fraude o malicia, lo que podría elevar las cifras a montos “punitivos” mucho más altos.
En un juicio paralelo en Nuevo México, Meta fue condenada a pagar 375 millones de dólares por priorizar sus beneficios económicos sobre la seguridad de los niños.
La defensa de Zuckerberg Mark Zuckerberg, quien declaró por primera vez en su historia ante un tribunal el pasado 18 de febrero, intentó desviar la responsabilidad hacia los usuarios, afirmando que “un número significativo de personas mienten sobre su edad”. Además, intentó matizar su imagen pública asegurando que los ingresos de Meta se destinan a la investigación científica y obras benéficas.
Este proceso ya es comparado por expertos legales con los juicios contra las tabacaleras en los años 90. La sentencia de California abre la puerta a cientos de nuevas demandas de distritos escolares y familias que buscan que las tecnológicas financien programas públicos de reparación por los daños causados a toda una generación.