Todo comenzó con una imagen de Julio César y una frase contundente: “La traición nunca viene de un enemigo… sino de alguien que supo ganarse tu confianza”. Ante el revuelo periodístico, el Presidente redobló la apuesta con una referencia de culto: pidió que buscaran a quien se cree “Sigfrida”, el villano de la organización criminal KAOS en la serie Superagente 86. En el lenguaje cifrado del Ejecutivo, “KAOS” se vincula con las operaciones de espionaje y la estética de la Guerra Fría, un dardo que calza con el perfil que el entorno presidencial le adjudica a Villarruel.

La polémica no surge en el vacío. Durante la última semana, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quedó en el ojo de la tormenta por la inclusión de su esposa en una comitiva oficial a Nueva York.
Desde el entorno de Milei sospechan que la filtración de estos videos y datos, que golpean el discurso de austeridad de la gestión, provino de “fuego amigo”. De hecho, la propia Villarruel había difundido días atrás un posteo irónico cuestionando los gastos del vocero, lo que terminó de dinamitar los puentes entre la Casa Rosada y el Senado.