Durante la tercera semana de abril, la región patagónica encabezó las subas de precios en alimentos y bebidas, de acuerdo a relevamientos de consultoras privadas. El dato refleja un cambio en la dinámica que se venía observando en los últimos meses, con una desaceleración que ahora muestra signos de agotamiento.
Según el informe de Analytica, la Patagonia registró un incremento semanal del 0,8%, ubicándose por encima del resto de las regiones del país. Dentro de la canasta analizada, los mayores aumentos se concentraron en productos de panificación, cereales y pastas, que subieron un 3,2% en ese período.
A su vez, los lácteos y huevos también mostraron una suba significativa, con un incremento del 2,6%, lo que, según datos de LCG, explica una parte importante de la inflación mensual promedio en alimentos.
Impacto en la canasta básica
El repunte en los precios vuelve a ejercer presión sobre el costo de vida, en particular sobre la Canasta Básica Total y la Canasta Básica Alimentaria. De acuerdo con registros recientes, una familia tipo necesitó en marzo cerca de 1.397.672 pesos para no caer por debajo de la línea de pobreza, sin contemplar gastos de alquiler.
Consumo y salarios, en tensión
Si bien algunos indicadores sugieren que la inflación general podría moderarse en comparación con marzo, la evolución de los alimentos continúa condicionando el poder de compra. Actualmente, el salario promedio de los trabajadores formales ronda los 1,7 millones de pesos, en un contexto donde las variaciones de precios en góndola siguen marcando el pulso del consumo.
El comportamiento de este rubro clave será determinante en las próximas semanas para evaluar si se consolida una nueva tendencia o si se trata de un repunte puntual.