El conductor, quien se mostró alineado a la gestión de Javier Milei, pidió “mesura” para no alimentar la grieta.
El reto al aire
La molestia de Dente comenzó al leer zócalos con frases como “Nadie llega a fin de mes” o “Los transportes están más caros”. Sin filtros, el periodista interrumpió su discurso para dirigirse a sus compañeros detrás de cámara: “Les pido a los chicos que, al menos en el programa que yo esté, no seamos tan terminantes y excluyentes. Me parece que están siendo injustos”, lanzó.
Para el conductor, existe una “narrativa enquistada y apocalíptica” en los medios de comunicación. “Si queremos tener una Argentina floreciente, tenemos que empezar a transmitir una mirada esperanzadora y promisoria”, argumentó, diferenciándose de quienes calificó como “periodistas pauteros”.
La irónica respuesta de la producción
Lejos de acatar el pedido de Dente, la producción redobló la apuesta. Mientras el periodista continuaba con su descargo a favor de una mirada más “optimista”, en la pantalla se sucedían nuevos zócalos con datos económicos negativos: “Sube la nafta y se esperan más aumentos”, “La economía estancada: precios altos, consumos bajos” e “Infalción de marzo podría superar el 3%”.
El insólito ida y vuelta entre el conductor y su propia producción no tardó en viralizarse, dejando en evidencia una interna ideológica dentro del ciclo de noticias. “No me quiero subir a ese tren de la grieta”, cerró Dente, a pesar de que los títulos en pantalla seguían marcando una realidad opuesta a su editorial.