En un nuevo capítulo de la creciente tensión internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó en su red social Truth que ordenó el despliegue de dos submarinos nucleares en las regiones apropiadas, en respuesta a las declaraciones del exmandatario ruso y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad de Moscú, Dmitri Medvedev.
“Las palabras son muy importantes y, a menudo, pueden tener consecuencias imprevistas. Espero que este no sea uno de esos casos”, publicó Trump en un mensaje críptico que no especifica si los submarinos enviados son de propulsión nuclear o están armados con misiles atómicos, ni dónde exactamente serán desplegados.
La decisión llega tras un tenso intercambio virtual con Medvedev, quien rechazó públicamente los ultimátums de Trump para detener la guerra en Ucrania. “Cada nuevo ultimátum es un paso hacia la guerra. No con Ucrania, sino con su propio país”, advirtió el funcionario ruso en su cuenta de X.
Trump había fijado un plazo de 10 días para que Moscú acuerde una tregua, en un intento por presionar un cese de los ataques en Ucrania. Además, el mandatario estadounidense evalúa imponer sanciones secundarias a países que compren petróleo ruso, como parte de una estrategia para asfixiar financieramente a la maquinaria bélica del Kremlin.
En otro mensaje, Trump afirmó que en julio murieron casi 20.000 soldados rusos y que el número total en lo que va del año asciende a 112.500. También reconoció pérdidas del lado ucraniano, con cerca de 8.000 soldados fallecidos desde enero.
Mientras tanto, el presidente ruso, Vladimir Putin, reiteró su voluntad de alcanzar una “paz duradera y estable”, aunque reafirmó las condiciones innegociables de Rusia: el reconocimiento del control sobre cinco regiones ucranianas, el fin del suministro de armas occidentales y la renuncia de Kiev a ingresar a la OTAN. Demandas inaceptables para Ucrania, que insiste en el retiro de tropas rusas y garantías de seguridad por parte de Occidente.