El acuerdo, mediado por Pakistán, congela los bombardeos por 14 días a cambio de la apertura inmediata y segura del Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más vital para el comercio mundial de petróleo.
La tregua se gestó tras conversaciones directas entre Trump y el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif. Pakistán presentó un plan de 10 puntos que fue aceptado por ambas potencias como una “base viable” para negociar un acuerdo de paz definitivo. “Es un honor que este problema de larga data esté cerca de resolverse”, expresó el mandatario estadounidense a través de sus redes sociales.
De la amenaza de “aniquilación” a la negociación
Solo horas antes del anuncio, el clima era bélico: Trump había advertido que, de no reabrirse el estrecho, “moriría toda una civilización”. Sin embargo, el cambio de postura llegó tras percibir lo que él calificó como un “cambio de régimen total” con mentes “menos radicalizadas” en Teherán.
Por su parte, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, con el aval del líder supremo Mojtaba Jamenei, confirmó la aceptación del alto el fuego y presentó la medida ante su pueblo como una “victoria”. El plan iraní incluye un protocolo de seguridad para el tránsito por Ormuz, aunque bajo condiciones que garanticen el control soberano sobre sus aguas.
El mundo observa con cautela si esta pausa de 14 días podrá transformarse en una paz duradera en Medio Oriente o si es solo un respiro antes de un nuevo conflicto.