El ingeniero comodorense Leonardo Vargues se encuentra en Estados Unidos siguiendo de cerca los preparativos de la misión Artemis II, el nuevo paso de la NASA hacia el regreso del ser humano a la Luna. En diálogo con Radio del Mar de Comodoro Rivadavia, brindó precisiones técnicas sobre el lanzamiento, la tecnología empleada y la participación argentina en el programa espacial.
Si bien aún no estaba en Cabo Cañaveral al momento de la entrevista, confirmó que se dirigía hacia el Centro Espacial Kennedy, donde podrá observar la nave en la histórica plataforma 39B, la misma utilizada por la Apollo 11 y las misiones del programa Apollo hasta 1972.
“Es la misma plataforma que se usó desde la Apollo 11 hasta la 17. Es un acontecimiento histórico”, destacó.
Un regreso esperado desde 1972
La última misión tripulada a la Luna fue la Apollo 17, en 1972. En total, seis misiones lograron alunizar, mientras que nueve viajes llegaron a las cercanías del satélite natural. En total, 22 personas viajaron a la Luna y tres de ellas lo hicieron en dos oportunidades.
Artemis II no realizará un alunizaje. La nave replicará una trayectoria similar a la de la Apollo 13, realizando un sobrevuelo lunar en lo que se denomina “trayectoria de libre retorno”, para luego regresar a la Tierra.
“Si fuera un viaje directo, tardaría unos cuatro días. Pero primero realizará una órbita a 70 mil kilómetros de la Tierra para hacer ajustes, luego tomará velocidad hasta alcanzar los 40 mil kilómetros por hora para dirigirse hacia la Luna”, explicó.
Tecnología moderna y un desafío extremo
El lanzamiento estará a cargo del cohete SLS (Space Launch System), que utiliza hidrógeno y oxígeno como combustible, la misma tecnología heredada del programa del transbordador espacial. Según detalló Vargues, la utilización de hidrógeno responde a una decisión del Congreso de Estados Unidos tras la cancelación del programa Shuttle en 2011.
“El hidrógeno es muy difícil de controlar y mantener, suele tener pérdidas. Por eso se han producido algunos retrasos”, señaló.
La nave que transportará a los cuatro astronautas será la cápsula Orión, de mayor tamaño y tecnología más avanzada que las antiguas Apollo. Incluso contará con baño, algo inexistente en los viajes de los años 60.
Uno de los momentos más críticos será el regreso a la Tierra. La cápsula ingresará a la atmósfera a 40 mil kilómetros por hora y será frenada exclusivamente por el rozamiento atmosférico. Durante aproximadamente diez minutos, la temperatura del escudo térmico alcanzará los 2.500 grados, a pocos centímetros de los astronautas.
“No hay frenos como en las películas. La nave viene en caída libre y es la atmósfera la que la desacelera hasta que pueda desplegar los paracaídas y acuatizar a unos 10 kilómetros por hora”, explicó.
Argentina, presente en Artemis
Vargues también destacó un dato que llena de orgullo al país: Argentina forma parte de los proveedores de la misión Artemis. Durante el viaje se desplegarán cuatro satélites desarrollados por Japón, India, Alemania y Argentina.
“En esta ocasión, la Argentina está en los primeros puestos en la exploración espacial”, subrayó.
Además, remarcó que el reingreso y el interior de la nave serán transmitidos en vivo a través de las plataformas oficiales de la NASA, permitiendo que el mundo observe cada detalle de la misión.
El ingeniero regresará a Comodoro Rivadavia el próximo 7 de marzo, tras completar su recorrida por la zona del Centro Espacial Kennedy, un complejo que —según describió— permite a los visitantes incluso almorzar bajo un cohete Saturno V original, tomando dimensión real de la magnitud del programa lunar.
Artemis II marca así un nuevo capítulo en la exploración espacial, abriendo el camino para futuras misiones que sí volverán a depositar astronautas sobre la superficie lunar.