Frente a las costas de Comodoro Rivadavia, en pleno invierno, un encuentro inesperado emocionó a Mateo Dunaj, inspector de la Escuela de Vela. Mientras navegaba por razones personales, sin planearlo, se encontró con una familia de delfines nariz de botella.
“Fue de casualidad, no salí a buscar esto. Aparecieron cerca del bote y después comenzaron a llegar más. Ver cómo se comunicaban bajo el agua fue impresionante”, relató. La cámara apenas se sumergió un metro: los animales se encontraban casi en la superficie.
Según estudios, esta especie suele acercarse a las costas del Golfo San Jorge durante el invierno, motivada por la reproducción y la búsqueda de alimento.
Dunaj, habituado a los encuentros con fauna marina como parte de su trabajo, remarcó: “Estos avistajes son comunes, al igual que con las ballenas. Lo que sí vemos durante todo el año son toninas, que son autóctonas y más fáciles de encontrar”.
El inesperado avistaje vuelve a poner en valor la biodiversidad marina de la región y refuerza la importancia de preservar este entorno natural cada vez más atractivo para turistas y navegantes.