La iniciativa tiene como objetivo central que el evento sea reconocido oficialmente como patrimonio de la ciudad, otorgándole un respaldo institucional que asegure su continuidad y profesionalismo en el tiempo.
Según explicó la referente vecinal Rocío Contreras, la propuesta apunta a que la organización deje de depender de esfuerzos aislados y pase a estar coordinada por una comisión mixta que integre a todas las instituciones del barrio.
Con este marco normativo, los vecinos buscan preservar el valor histórico de la festividad y consolidarla como un motor turístico, cultural y gastronómico en la ciudad.