Desde el 23 de julio, un equipo multidisciplinario de científicos argentinos encabeza una misión sin precedentes en aguas profundas del Atlántico sur. Se trata de la campaña “Talud Continental IV”, que explora el cañón submarino Mar del Plata, frente a las costas bonaerenses, a bordo del buque de investigación Falkor (too).
La travesía, que tiene una duración total de 19 días, es organizada por instituciones del CONICET en colaboración con el Schmidt Ocean Institute, y se transmite en vivo por YouTube.
La operación se realiza con el robot submarino SuBastian, un vehículo operado remotamente capaz de alcanzar los 3.900 metros de profundidad. Su objetivo es capturar imágenes en ultra alta definición, recolectar muestras biológicas sin alterar el entorno y estudiar la distribución de especies marinas en relación con variables ambientales y topográficas.
“Una década después, ‘Talud Continental IV’ representa un salto tecnológico y científico sin precedentes”, indicó el Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN-CONICET). La campaña continúa el trabajo iniciado en las expediciones Talud Continental I, II y III, realizadas en 2012 y 2013.
Uno de los focos principales de esta nueva misión es la divulgación científica. Por eso, todas las inmersiones son transmitidas en vivo, permitiendo que cualquier persona vea en directo las imágenes del fondo marino.
Los internautas siguen con entusiasmo las transmisiones, que ya superan las 100 mil visualizaciones. Incluso, muchos usuarios bautizan con nombres simpáticos a los animales que aparecen en cámara: una Benthodytes violeta fue llamada “Batatita” por su parecido con un tubérculo, mientras que una estrella de mar con una protuberancia fue apodada “la estrella culona” o “Patricio Estrella”.

El impacto humano en estos ecosistemas también es parte del estudio. Durante las inmersiones, se registraron restos de bolsas plásticas y objetos de pesca en el lecho marino. “La exploración reveló grandes cantidades de basura y microplásticos en el fondo del mar —sobre todo bolsas de plástico y algunos artefactos de pesca—, lo que altera el ecosistema y afecta a especies sensibles”.
Daniel Lauretta, jefe científico de la expedición, señaló: “Apenas estamos empezando y ya vemos cosas increíbles: animales que nunca se habían registrado en esta zona, paisajes submarinos que parecen de otro planeta, y comportamientos que sorprenden hasta a los científicos más experimentados”. Y añadió: “Poder contar con el ROV SuBastian es un lujo, porque nos permite ver en directo lo que ocurre a casi 4.000 metros de profundidad, con un mínimo impacto sobre los organismos”.
Además del trabajo científico, el equipo busca fomentar el acceso al conocimiento. “Que cualquier persona pueda conectarse desde su casa y ver en vivo lo que estamos viendo nosotros, es una oportunidad única. De repente, la ciencia deja de ser algo lejano o inaccesible, y se vuelve parte del día a día”, expresó Lauretta.
La expedición incluye a más de 30 investigadores e investigadoras del Museo Argentino de Ciencias Naturales, el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR), el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC), el Centro Nacional Patagónico (CENPAT), el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) y otras instituciones de Buenos Aires, Ushuaia, La Plata, Córdoba y Mar del Plata.
Entre otras acciones, el equipo espera generar modelos 3D de especies, producir materiales educativos para escuelas y museos, y subir toda la información recolectada a plataformas abiertas como CONICET Digital, OBIS y GenBank. El material también servirá para investigaciones que se extenderán entre 10 y 15 años.