El consultante, de entre 30 y 40 años, aseguró padecer “moquillo”, una enfermedad viral grave que afecta exclusivamente a los animales.
La médica veterinaria a cargo se negó a realizar la atención, argumentando que asistir a un ser humano incurriría en el ejercicio ilegal de la profesión. Ante la insistencia del paciente, quien acudió junto a otra persona que cumplía el rol de “amo”, la profesional mantuvo su postura y derivó el caso al sistema de salud pública tras advertir que el cuadro clínico correspondía, en realidad, a una gripe común.
Verónica Veglia, presidenta del Colegio de Veterinarios de San Luis, respaldó el accionar de su colega y calificó el episodio como una situación “compleja y violenta”, debido a que los visitantes grabaron el intercambio con sus teléfonos móviles.
Desde la institución informaron que iniciaron un trabajo conjunto con abogados y con el Colegio de Psicólogos y el Círculo Médico para establecer protocolos ante este tipo de casos. Los especialistas coinciden en que estas situaciones requieren un abordaje interdisciplinario desde el área de la salud mental, ya que exceden las competencias de la medicina veterinaria.