La realidad habitacional y económica de Zulma Lobato tocó su punto más crítico. En las últimas horas, la preocupación en torno a la salud y el bienestar de la icónica figura mediática escaló de manera alarmante tras la viralización de un video en el que relata el calvario que padece en la vía pública. La filmación fue dada a conocer por su amiga Jazmín “La Cuerpo”, quien la asiste de forma humanitaria en medio de un presente signado por el desamparo institucional y la extrema vulnerabilidad social.
Según explicaron en la grabación, Zulma fue desalojada definitivamente del lugar donde residía y hoy se encuentra formalmente en situación de calle. Su entorno detalló que la mediática sobrevive de forma errante y duerme de noche en salas de espera de hospitales públicos, andenes de estaciones de trenes y pasillos de universidades. Actualmente, pasa unos días de manera estrictamente provisoria en la casa de La Cuerpo, mientras intenta recaudar fondos de urgencia para mudarse a una habitación de alquiler en la localidad bonaerense de Guernica.
El punto más desgarrador de su testimonio público estuvo enfocado en su mascota, una perrita que la acompaña fielmente desde hace 13 años y de la cual se niega a separarse. “No quisiera desprenderme de la perrita. Si yo tengo que ir a un geriátrico tengo que dar a la perra en adopción”, manifestó con profunda angustia. Acto seguido, Lobato lanzó una advertencia que encendió todas las alarmas en las redes sociales sobre su salud mental: “Si pierdo a mi perra termino con mi vida, porque es como una hija para mí”.
Este nuevo e impactante escenario de marginalidad profundiza una crisis que la artista venía arrastrando desde el mes pasado, cuando se reportó que subsistía en una vivienda sin suministro eléctrico por un cortocircuito y en condiciones extremas de pobreza. Golpeada por magros ingresos, la mediática reiteró sus denuncias públicas contra su exrepresentante por presunta explotación económica durante sus últimas presentaciones teatrales, mientras apela de manera desesperada a la solidaridad de la comunidad y de los medios de comunicación para difundir su alias bancario y lograr un techo digno.