Las dificultades financieras de los argentinos de cara a sus compromisos económicos se profundizaron de manera drástica. De acuerdo con el último Informe sobre Bancos elaborado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad de los préstamos bancarios dirigidos a las familias alcanzó un preocupante 12,1% en abril, anotando un nuevo máximo en más de 20 años y acumulando dieciocho incrementos mensuales consecutivos.
El salto interanual es alarmante: en abril de 2025 la proporción de créditos irregulares en los hogares se ubicaba en apenas el 3,7%, lo que significa que el indicador prácticamente se triplicó en el último año. El impacto de las deudas impagas afecta de manera transversal al sistema, registrando subas mensuales en casi todas las líneas de financiamiento al sector privado.
Las estadísticas oficiales reflejan que los préstamos personales son los que lideran los niveles de morosidad con un 14,9%, seguidos de cerca por las tarjetas de crédito, que treparon al 12,5% tras una variación mensual de 0,7 puntos porcentuales respecto a marzo. Por su parte, las líneas prendarias registraron un nivel de mora del 7,3%, mientras que en los créditos hipotecarios el índice de irregularidad se ubicó en un terreno más controlado del 1,5%.
En lo que respecta al sector empresarial, las firmas también mostraron un incremento en su nivel de atraso, totalizando un 3,3% en abril. No obstante, la problemática se evidencia con mayor fuerza en el ámbito familiar, donde el porcentaje de individuos con deudas vencidas hace al menos 90 días con entidades financieras y no financieras ya representa una masa crítica.
“Hay 5,3 millones de personas con al menos un crédito irregular sobre un universo de 20 millones de personas con préstamos”, precisó un informe de la consultora 1816.
El 26,7% de las personas con algún tipo de financiamiento presenta al menos un tramo en situación irregular. Los analistas privados advierten que este fenómeno generará que una gran porción de la sociedad deje de ser “sujeto de crédito”, limitando la expansión de los préstamos al consumo y bloqueando uno de los motores más relevantes de la actividad económica de cara al mediano plazo. En sintonía con esto, la proporción de familias con deudas impagas en entidades no financieras también sufrió un alza y se posicionó en el 31,5%.
A pesar de la contundencia de las cifras de abril, referentes del sector bancario y financiero señalaron recientemente un posible alivio. Hacia fines de mayo, directivos del sector privado sostuvieron que el nivel de mora empezó a registrar un proceso de amesetamiento apuntalado por la estabilidad de las tasas de interés, mientras que desde la Cámara Argentina Fintech concluyeron que los indicadores de alta frecuencia muestran una desaceleración en el ritmo de aumento.