En una fecha cargada de significado para quienes ejercen la profesión, el reconocido periodista Aníbal Micardi compartió sus recuerdos y sensaciones sobre una carrera que marcó a varias generaciones de comodorenses.
En diálogo con Del Mar Digital, el histórico referente de la radio y la televisión local se mostró sorprendido por el afecto que aún recibe de la comunidad, pese a haberse retirado hace varios años de los medios. “A veces me sorprende un poco el recuerdo de la gente. Han transcurrido varios años; hace ocho años que dejé la radio y nueve la televisión, y todavía hay gente que permanece con un recuerdo fresco de todo lo que hacíamos“, expresó.
Micardi fue una de las voces y rostros más emblemáticos de una época en la que la información llegaba principalmente a través de los medios tradicionales. Recordó que entonces la audiencia se concentraba en pocas señales y que eso generaba una conexión muy fuerte con el público.
“Eran medios masivos de consumo porque no había alternativas. La LU4, tanto en amplitud modulada como en frecuencia modulada, concentraba gran parte de la audiencia de la región“, señaló.
El periodista destacó que, más allá de la información diaria, muchos recuerdan momentos que trascendían la noticia y formaban parte de la vida cotidiana de las familias patagónicas. “Me llama la atención que todavía perduren algunas cosas que hicimos en televisión. Hay personas que hoy tienen 25 o 30 años y recuerdan aquellas noches cuando, junto al padre Corti, hacíamos alguna broma antes del cierre de Canal 9″, relató.
Aquellos minutos finales de programación se convirtieron en una costumbre para muchos hogares. “Generábamos cinco o diez minutos de humor para que los chicos se fueran a dormir. Después el padre Corti dejaba su mensaje de despedida para que todos tuvieran un sueño tranquilo y un mejor despertar”, recordó.
En el actual escenario dominado por redes sociales, streaming e inteligencia artificial, la figura de Micardi continúa ocupando un lugar especial en la memoria colectiva de Comodoro Rivadavia. Su testimonio refleja una época en la que la radio y la televisión construían una relación cercana y cotidiana con la audiencia, dejando huellas que, según demuestra el paso del tiempo, todavía permanecen vivas.