Es uno de los hacedores culturales más minuciosos y queridos de la radiodifusión en la Patagonia. Jorge Eduardo Jacobo, el hombre detrás de la conducción de Jazz al Sur, cuenta con melancolía, anécdotas y mística musical, lo importante que es transitar el 23° aniversario de la puesta al aire del ciclo en Radio Del Mar.
El programa, que nació formalmente en la emisora el 14 de mayo de 2003, se consolidó en el éter local como un refugio indispensable para los amantes de los ritmos afroamericanos. Jacobo recordó con profunda gratitud sus inicios: “Llega a la radio de la mano del Oso, porque yo lo hacía en otras emisoras. Una vez que yo me integro al equipo de la radio con los micros de salud, el Oso (Bareilles) me insistía en que lo trajera para acá”.
La mudanza estilística potenció el alcance de la propuesta de una manera que el propio conductor no había dimensionado en sus experiencias previas en el dial. En sus primeras temporadas, contó con la co-conducción de Adolfo Buren, quien acompañó el proyecto de difusión de manera ininterrumpida hasta el año 2017. A partir de ese momento, Jacobo asumió el timón en formato de absoluta soledad en los controles y el micrófono, descubriendo un universo de fronteras difusas gracias a la mítica llegada de la emisora. Jacobo conmovido por el impacto global de su propuesta y las devoluciones del público: “Ustedes saben la difusión que tiene Radio Del Mar. El programa adquirió una difusión que fue increíble, realmente era increíble. A veces pasan cosas increíbles, de gente que nos saluda desde Japón, desde Guatemala, desde Canadá”.
Sin embargo, el tramo más emotivo del paso de Jorge Jacobo por el living digital se enfocó en el rol social y humano que desempeñó Jazz al Sur durante los meses más crudos del confinamiento obligatorio por la pandemia del coronavirus. Al desempeñarse simultáneamente en el ámbito de la salud pública, el conductor disponía de los permisos de circulación esenciales que le permitieron asistir a la radio de manera presencial y mantener el programa completamente en vivo. En un contexto de profunda soledad para los vecinos, el ciclo musical fue compañía. “Jazz al Sur fue un puente entre las personas, era increíble. Llamaban a la radio, nos mandaban mensajes y se saludaban. Me acuerdo siempre de un señor Walter con su hija; él vivía en Zona Sur y la hija vivía en Zona Norte, no se podían ver, y entonces usaban el programa para mandarse saludos. Dedíquenle un tema. Después había una señora, Mónica, que cosía barbijos durante el programa. Todo eso da una dimensión que va más allá de la música”.
A lo largo de estas más de dos décadas de vigencia, educó el oído de generaciones de comodorenses, manteniéndose firme los días martes en un espacio radiofónico donde confluyen el jazz tradicional, el blues, el funky y el soul. Jacobo, quien además es un activo baterista que toca desde los 14 años en grupos locales, defiende una mística artesanal cada vez que le toca programar una emisión desde su hogar.
Lejos de los algoritmos automatizados, el conductor desnudó su tierno ritual de selección musical en su discoteca privada: “Me paro delante de mi discoteca y digo: bueno, a ver, ¿qué me gustaría escuchar? Es como si nos juntáramos un grupo de amigos… Mirá, te voy a hacer escuchar esto. Se trata de escucharlo juntos”. Esta cuidada curaduría se alimenta en la actualidad con el aporte digital y las recomendaciones que le envían permanentemente sus hijos desde Buenos Aires y sus amigos de la infancia.
Con la mirada puesta en la cámara de Del Mar Digital, Jacobo sintetizó su mayor anhelo para los próximos años: “Lo que yo pretendo es seguir haciéndolo, seguir difundiendo esto que tanto me gusta. Poder seguir difundiendo la música, que la gente escuche algo y después profundice. Ah, escuché este intérprete, me gustaría escuchar más… y buscarlo, así como hago yo”.