Boca Juniors logró revertir una noche que había comenzado complicada en el estadio Tomás Adolfo Ducó. Por el cruce de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, el equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena reaccionó a tiempo en el segundo tiempo, le dio vuelta el marcador a Deportivo Recoleta y se impone por 3 a 1 frente al conjunto paraguayo, que además quedó condicionado por sufrir dos expulsiones.
El encuentro comenzó con un fuerte golpe para el Xeneize. Apenas a los 5 minutos de juego, una desatención en el fondo le permitió a Pedro Ríos sacar un remate desde afuera del área que rozó en Leandro Lozano y descolocó al arquero Álvaro Montero para el 1 a 0 visitante. A partir de allí, Boca jugó acelerado pero acorraló a su rival: acumuló 18 remates, entre ellos tres opciones clarísimas de Miguel Merentiel que impactaron en el palo y el travesaño. La bisagra del partido llegó antes del descanso, cuando Wilfrido Báez vio la tarjeta roja en la visita tras propinarle un insólito codazo sin pelota a Leonel Flores.
En el entretiempo, Arruabarrena dispuso el ingreso de Sebastián Villa y el trámite cambió drásticamente. Toda la ineficacia de la etapa inicial se transformó en una ráfaga letal en los primeros 18 minutos del complemento. A los 3 minutos de la segunda mitad, Santiago Ascacibar conectó un centro de Villa para marcar el empate. Solo tres minutos más tarde, Milton Delgado estampó el 2 a 1 de cabeza tras otra asistencia del colombiano.
Con el dominio absoluto del juego y ante un rival replegado, Leonel Flores firmó el 3 a 1 a los 16 minutos con un golazo desde fuera del área que se clavó en el ángulo. Con la ventaja a favor y la superioridad numérica en cancha, Boca administra la posesión y busca ampliar la diferencia de cara al partido de vuelta en Paraguay.