En plena discusión sobre si Halloween debe celebrarse o no en Argentina, un usuario de X —la red social antes conocida como Twitter— aportó una propuesta que rápidamente se volvió viral.
El perfil @humanaars se sumó a la polémica con un mensaje que buscaba zanjar el debate cultural con humor: “Tenemos que argentinizar el Halloween. Es la única solución posible para que todos estén contentos”.
La idea no solo generó risas, sino también una inmediata catarata de ejemplos por parte de otros usuarios. Entre ellos, uno se destacó: un niño salió a pedir caramelos al grito de “dulce o truco” y el dueño de una carnicería decidió adaptarse a la consigna de manera bien nacional: le entregó un salamín.

La anécdota terminó de coronar el concepto y multiplicó las reacciones, con cientos de comentarios que imaginaban cómo sería un Halloween bien criollo: desde disfraces de personajes locales hasta comidas típicas en lugar de golosinas. “Imaginate salir con tus amiguitos disfrazados del Gauchito Gil y terminar la noche comiendo sanguchitos de miga”, bromeó otra usuaria.
En conclusión, aunque el festejo no sea tradición local, la creatividad argentina ya encontró la manera de hacerlo propio.