El fiscal destacó que el recital que el músico brindó en Córdoba en diciembre de 2025, y otras apariciones recientes, demuestran una “organización conductual compleja” y “tolerancia al estrés”, facultades que la defensa aseguraba que el artista había perdido.
“Existe una disonancia objetiva entre las limitaciones alegadas por la defensa y la evidencia conductual reciente del imputado”, señala el dictamen. Según Abraldes, tocar ante una multitud requiere una coordinación cognitiva que prueba que el cantante entiende la situación y los cargos que se le imputan.
Más allá de lo mediático, el fiscal basó su pedido en una serie de estudios realizados por el Cuerpo Médico Forense, que incluyen resonancias magnéticas, evaluaciones neurológicas integrales y tests psicodiagnósticos. Según estos informes, Álvarez dispone de la “reserva cognitiva” necesaria para las instancias de un debate oral.
El proceso investiga el asesinato de Cristian Maximiliano Díaz, ocurrido en julio de 2018 en el barrio de Villa Lugano. Según la acusación, Álvarez le disparó cuatro veces a la víctima tras una discusión. El juicio se había frenado luego de que los peritos determinaran que el estado psíquico del músico no le permitía ejercer su derecho a defensa, situación que ahora la Fiscalía considera superada.