El seleccionado chileno sumó otro capítulo doloroso a su presente futbolístico: perdió 2-0 ante Bolivia en el Estadio Municipal de El Alto y quedó eliminado del Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
Con esta caída, Chile no solo quedó sin chances de clasificar al torneo ni siquiera a través del repechaje, sino que prolonga a 16 años su ausencia en la máxima cita del fútbol internacional: no disputa un Mundial desde Brasil 2014.
El equipo dirigido por Ricardo Gareca venía de caer por la mínima ante la Selección Argentina y no logró reponerse. Con apenas 10 puntos en la tabla y solo dos fechas por jugar, ya no puede alcanzar ni siquiera al séptimo puesto, hoy en manos de Venezuela con 18 puntos.
La derrota representa mucho más que una eliminación: expone el derrumbe de una generación dorada que ganó las Copas América 2015 y 2016, pero que desde entonces no pudo consolidar un recambio competitivo.
El golpe deportivo es profundo y obliga a una reconstrucción estructural, tanto en la selección como en el fútbol doméstico. Con la eliminación consumada, el objetivo vuelve a correrse hacia el Mundial 2030. Mientras tanto, la Roja observa desde afuera por tercera vez consecutiva, y la preocupación de sus hinchas no deja de crecer.