La presencia de chinches en distintas escuelas de Comodoro Rivadavia genera preocupación entre directivos, docentes y familias. Frente a esta situación, Paola Lanas, doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, explicó cuáles podrían ser los factores detrás de esta proliferación y brindó recomendaciones para prevenir su dispersión y combatirlas.
En diálogo con Actualidad 2.0 por Radio Del Mar, la especialista aclaró que estos insectos no son nuevos en la ciudad, sino que siempre estuvieron presentes en los ambientes domiciliarios. Sin embargo, consideró que una combinación de circunstancias podría explicar el aumento de casos registrado durante este año.
“Las chinches hematófagas siempre existieron y siempre fueron ectoparásitos de los ambientes domiciliarios. Lo que puede estar pasando es que una serie de factores que se han juntado este año estén haciendo que haya una proliferación en los ambientes domiciliarios y esto tenga reflejo después en las escuelas”, explicó.
El invierno y los ambientes cerrados, entre las posibles causas
Lanas planteó como hipótesis que el invierno prolongado y las bajas temperaturas pudieron favorecer que las personas permanecieran durante más tiempo en espacios cerrados, aumentando las posibilidades de que estos insectos se trasladaran de un lugar a otro.
“Este año hemos tenido un invierno muy crudo, muy largo, con temperaturas muy bajas. Lo que puede estar pasando es que los niños y las personas hayan estado más tiempo en ambientes cerrados, más juntos, porque no ha habido momentos para salir a estar al aire libre”, señaló.
La bióloga explicó que las chinches pueden trasladarse como polizones en mochilas, camperas, ropa y otros objetos personales. De esta manera, pueden pasar de una vivienda a una escuela y desde allí llegar a otros espacios.
También mencionó que las temperaturas cálidas dentro de las viviendas y la humedad podrían haber contribuido a la proliferación. No obstante, aclaró que se trata de una explicación posible basada en la combinación de distintos factores y no de una causa confirmada.
En cuanto a las fumigaciones realizadas en algunos establecimientos educativos, indicó que las chinches son difíciles de erradicar porque pueden permanecer ocultas en diferentes rincones y refugios.
“Se refugian en las costuras de los colchones, en los zócalos de los pisos, en los pisos flotantes, donde hay escondrijos, e incluso por detrás de las tapas de luz”, detalló.
¿Qué riesgos representan para la salud?
Respecto de las consecuencias de las picaduras, Lanas explicó que la chinche común que afecta a las personas se alimenta de sangre, pero no es considerada un vector de enfermedades importantes.
Sin embargo, advirtió que las picaduras pueden generar molestias, inflamación y reacciones alérgicas en algunas personas.
La especialista también hizo hincapié en evitar la estigmatización de las familias o de las instituciones educativas en las que aparecen estos insectos. “No tiene que ver con la falta de higiene de los ambientes. La chinche está presente en todo tipo de ambientes, sino en la posibilidad de esconderse y de que haya ambientes propicios para esconderse”, remarcó.
Por eso, insistió en que la presencia de chinches no debe asociarse automáticamente con la suciedad, ya que pueden instalarse en distintos tipos de viviendas y espacios.
Cómo reconocerlas y evitar que se propaguen
La bióloga explicó que las chinches pueden identificarse por su tamaño y forma, así como por las señales que dejan en los lugares donde se esconden. Entre ellas mencionó las manchas de sus excrementos sobre los colchones y las exuvias, que son las cubiertas que abandonan al crecer y mudar su caparazón.
Ante la detección de estos insectos, recomendó lavar la ropa de cama y las prendas posiblemente infestadas con agua a más de 50 o 60 grados centígrados, siempre que los tejidos lo permitan.
También aconsejó trasladar esos elementos dentro de bolsas cerradas para evitar que las chinches se dispersen por otros sectores de la vivienda durante el traslado al lavado.
“Si llevamos nuestra ropa de cama, nuestras almohadas o nuestro colchón y los arrastramos simplemente por la casa, las estamos dispersando”, advirtió.
Otra de las medidas que destacó fue el uso de la aspiradora para limpiar cuidadosamente los rincones, los zócalos, las bases de las camas, los espacios detrás de los muebles y otros posibles refugios.
Advirtió sobre la resistencia a los insecticidas
Lanas señaló que uno de los problemas para controlar las chinches es que algunas poblaciones están desarrollando resistencia a los insecticidas. Por eso, recomendó utilizar únicamente productos autorizados para este tipo de plagas y evitar preparados caseros o sustancias destinadas a usos rurales que puedan resultar peligrosas en ambientes urbanos.
“Lo que tenemos que hacer es buscar insecticidas que estén aprobados por la ANMAT, que es el órgano que regula justamente ese uso en Argentina”, explicó.
La especialista también mencionó que existen publicaciones sobre posibles efectos repelentes de algunos productos naturales, como el aceite esencial de lavanda, pero aclaró que esa alternativa todavía no cuenta con suficiente respaldo científico para considerarse un método comprobado de prevención o eliminación.
Finalmente, Lanas reiteró que la clave está en detectar los insectos, evitar su traslado entre ambientes y actuar con medidas adecuadas, sin asociar su presencia con la falta de higiene. En el contexto de los casos registrados en escuelas de Comodoro Rivadavia, sus recomendaciones apuntan a brindar información para que las familias puedan reconocer el problema y tomar precauciones sin generar estigmatización.