Durante el desarrollo de la tercera audiencia del debate, el Tribunal Oral Federal de Corrientes resolvió citar a declarar en calidad de testigo a la exdirigente política Elisa Carrió. La determinación de los magistrados se dio tras un requerimiento formal impulsado por la defensa de Laudelina Peña, una de las principales imputadas en el expediente, y amenaza con sacudir el tablero político de la provincia debido a las presuntas revelaciones que la fundadora de la Coalición Cívica ventiló públicamente respecto a los días posteriores a la desaparición del menor.
La citación fue solicitada de manera expresa por la abogada penalista Mónica Chirivin, representante técnica de Laudelina. El fundamento del pedido radica en una serie de declaraciones públicas en las que Carrió aseguró haber mantenido un contacto directo con el entonces gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, en el peor momento de la búsqueda del nene de 5 años. Según la presentación efectuada ante el tribunal, Carrió afirmó que el exmandatario provincial le habría confesado una polémica frase en estricta referencia al entorno familiar de la víctima: “A alguien había que quebrar”, habría manifestado Valdés, vinculando la presión política y policial con la posterior confesión de Laudelina.
Más allá del cimbronazo por la futura comparecencia de Carrió, la jornada en las instalaciones del Escuadrón 48 de Gendarmería Nacional estuvo marcada por la sorpresa en el estrado. Pese a que su propia abogada había anticipado de forma vehemente que ampliaría su declaración indagatoria e incluso respondería preguntas de las partes, Laudelina Peña optó finalmente por hacer uso de su derecho constitucional a guardar silencio. Tras ser identificada formalmente por el tribunal, la tía de Loan le respondió de manera negativa al presidente del cuerpo, Fermín Ceroleni, negándose a brindar su versión de los hechos en este inicio del proceso.
Fuentes judiciales ligadas al caso indicaron que la sorpresiva estrategia de la defensa de refugiarse en el silencio busca ganar tiempo. La hipótesis que se maneja en los pasillos de los tribunales federales correntinos es que Laudelina esperará a que la fiscalía y las querellas que representan a los padres del niño expongan e incorporen el grueso de la prueba técnica y los testimonios clave previstos para el juicio antes de someterse al escrutinio de los jueces. Mientras tanto, la atención del proceso se traslada ahora de forma inevitable a los plazos y la modalidad en que la histórica dirigente Carrió, brindará su testimonio ante la Justicia.