Este jueves comenzó una de las etapas más esperadas por las familias afectadas por el derrumbe ocurrido en el complejo habitacional LU4. Una grúa llegó durante la mañana a la calle Laura Durán y permitió iniciar el retiro de los paneles de hormigón que conformaban la escalera 8.
Liliana Orozco, una de las voceras de los vecinos, contó en diálogo con La Tribuna por Radio del Mar que la máquina llegó alrededor de las 9 de la mañana y permitió comenzar a desacoplar y retirar las distintas piezas de la estructura.
“Esa grúa sirvió para que se fueran desacoplando los distintos paneles que forman parte de la escalera 8”, explicó.
Durante la jornada se retiraron techos, placas de paredes, la estructura de la puerta de ingreso y las escaleras de hormigón. Las tareas se extendieron hasta aproximadamente las 14:30 y continuaron con personal de la empresa encargado de completar la remoción.
Según explicó Orozco, el procedimiento permitió separar la estructura afectada del edificio lindero, retirando las piezas de hormigón una por una y manteniendo los elementos estructurales que sostienen las paredes laterales.
Una nueva escalera y una construcción más liviana
La etapa que continúa contempla el retiro de una de las columnas que, según señaló Orozco, es un elemento crítico. Luego comenzarán las tareas destinadas a verificar si existen daños adicionales y avanzar con una nueva construcción.
La escalera no será reconstruida con hormigón como la estructura original. En su lugar, se utilizará una construcción liviana con caño estructural y cerramientos acordes a los requerimientos de seguridad.
“Lo de concreto que había en ese lugar no se restaura, no vuelve al lugar, está todo para tirar”, explicó la vocera.
Según indicó, la nueva estructura funcionaría además como una especie de “fuelle” entre las dos alas del módulo 1, permitiendo absorber movimientos de suelo y reduciendo el impacto sobre la escalera.
Calculan que la obra podría demandar cuatro meses
De acuerdo con el pliego, el plazo previsto para la obra es de 180 días. Sin embargo, Orozco señaló que desde la empresa a cargo estiman que podrían finalizar los trabajos en aproximadamente cuatro meses o incluso menos.
“Han traído operarios de otro lugar para que trabajen arduamente y puedan acortar los plazos”, contó.
De todos modos, la finalización de la obra no significará un regreso inmediato de las familias a sus departamentos.
Antes será necesaria una inspección del IPB para determinar si las viviendas reúnen las condiciones de habitabilidad. Además, deberán realizarse controles sobre posibles fisuras y pérdidas de agua provenientes de las redes internas o los desagües.
Uno de los trabajos complementarios que deberá ejecutarse está relacionado con el manejo del agua en el sector, donde se prevé construir un sistema de drenaje para evitar que la humedad afecte las bases del edificio.
“Nos acerca un poquito más a abrir la puerta de nuestro hogar”
Las familias llevan alrededor de 30 meses fuera de sus viviendas. Para Orozco, el inicio de los trabajos representa un avance significativo después de un largo período de espera.
“Es un paso para el hombre y un gran paso para la humanidad. Yo allí le pondría ‘y un gran paso para nosotros’, porque nos acerca un poquito más a abrir la puerta de nuestro hogar otra vez”, expresó.
La vocera recordó además que algunos vecinos tuvieron que abandonar sus departamentos prácticamente con lo puesto luego del derrumbe y que desde entonces sus pertenencias permanecen en el lugar.
Uno de sus deseos, según contó, es volver a encontrarse con los dibujos que sus nietos dejaron en una de las paredes de su vivienda.
“Yo quiero por lo menos el arte rupestre de mis nietos volver a ver”, relató.
Advierten por el estado del resto del complejo
Más allá del avance de la obra en la escalera 8, Orozco remarcó que la problemática no se limita a las seis viviendas afectadas directamente.
Según señaló, existen otros sectores del módulo 1 que presentan fisuras y daños que se fueron agravando con el paso del tiempo. “El resto del módulo también está herido de muerte”, sostuvo.
La vecina indicó que el módulo cuenta con alrededor de diez palieres y que, además de la zona donde se produjo el derrumbe, existen otros nueve sectores que presentan situaciones que consideran preocupantes.
También aseguró que algunos vecinos han advertido movimientos en las estructuras y mencionó mediciones de aproximadamente 1,5 milímetros por mes en determinadas grietas.
En ese sentido, reclamó que el resto del complejo también sea evaluado y que se realicen las obras necesarias para garantizar la seguridad de quienes viven allí.
El reclamo por el certificado de evacuación
Sobre el final de la entrevista, Orozco también cuestionó al Municipio por la falta del certificado de evacuación correspondiente a las seis familias afectadas.
“El municipio todavía nos debe el certificado de evacuación”, afirmó, y agregó que tampoco se habría brindado una asistencia primaria a los vecinos de mayor edad que debieron abandonar sus hogares.
Mientras las obras avanzan, las familias continúan esperando que la intervención permita finalmente garantizar las condiciones necesarias para regresar a sus viviendas.