La Justicia de Esquel dictó diez días de prisión preventiva para Miguel Battista, el bioquímico de 71 años imputado por mantener cautivos e incomunicados a su pareja de 41 años y a sus tres hijos de 13, 17 y 19 años dentro de su vivienda particular.
La resolución fue dispuesta por el juez penal José Luis Ennis en el marco de la audiencia de control de detención, con el objetivo de resguardar el avance de las primeras medidas probatorias. Si bien el Ministerio Público Fiscal había solicitado una medida de coerción por seis meses, el magistrado resolvió fijar inicialmente un plazo de diez días mientras se profundizan las pericias interdisciplinarias.
La causa se encuadró provisoriamente bajo la calificación de abandono de persona agravado por el vínculo en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad.
La denuncia y el allanamiento La intervención judicial se originó a partir de una presentación realizada el pasado 10 de octubre por una vecina de la zona, quien advirtió situaciones anómalas: las ventanas de la vivienda se encontraban permanentemente tapiadas, los menores no eran vistos en el exterior y durante las noches se oían gritos provenientes del inmueble.
Tras un intento fallido de abordaje por parte de equipos técnicos a los que el imputado les negó el ingreso, el juzgado libró una orden de allanamiento que se ejecutó con personal policial y especialistas. Al ingresar al domicilio, los efectivos escucharon pedidos de auxilio y encontraron a la mujer y a los tres jóvenes distribuidos en distintos sectores de la propiedad, en un evidente estado de vulnerabilidad y deterioro general.
Según testimonios recolectados en el vecindario, el presunto encierro se habría profundizado desde 2020, coincidiendo con el inicio de las restricciones por la pandemia de coronavirus, período en el cual solo se registraban salidas esporádicas del bioquímico.
Tras el rescate, las cuatro víctimas quedaron bajo resguardo institucional con asistencia médica integral y contención psicológica especializada.