(Foto: Día de la inauguración de la sucursal de La Proveeduría sobre avenida Rivadavia)
Hablar del comercio en Comodoro Rivadavia es hablar inevitablemente de La Proveeduría. Y detrás de ese recorrido cotidiano que acompañó a tantas familias estuvo la impronta de Eduardo Escribano, contador público y uno de los grandes impulsores de la firma, cuyo fallecimiento en la madrugada de este sábado enluta a la comunidad.
Su vínculo con la empresa comenzó tras recibirse en la universidad. Al sumarse al proyecto fundado por su familia, aportó una mirada técnica y estratégica que le permitió al negocio dar un salto determinante: salir de los esquemas del almacén tradicional para proyectar una cadena moderna, organizada y cercana a los vecinos.
Con los años, esa apuesta se tradujo en una red de nueve sucursales que conectaron distintos puntos neurálgicos de Comodoro y llegaron también a la vecina villa balnearia de Rada Tilly. Además, Escribano impulsó una decisión clave para el movimiento de mercaderías en la zona: levantar el primer autoservicio mayorista en el barrio Industrial, permitiendo un abastecimiento mucho más directo para almacenes periféricos y para toda el área productiva de la cuenca.
Esa expansión no solo modificó la fisonomía comercial de la ciudad, sino que dejó una marca profunda en el empleo local: en sus etapas más fuertes, la firma llegó a sostener alrededor de 500 puestos de trabajo genuinos, constituyendo una referencia obligada de la actividad privada no petrolera en la región.
El velatorio se realiza este sábado en la sala D de la SCPL, ubicada en Canadá, en el horario de 17:00 a 24:00. Con su partida, Comodoro despide a uno de esos referentes que apostaron por el desarrollo local y dejaron un sello imborrable en la historia de la ciudad.