El consumo de carne vacuna en Argentina registró una fuerte caída durante el primer semestre de 2026 y llegó a su nivel más bajo de las últimas tres décadas, según un informe elaborado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
De acuerdo con el relevamiento, el consumo interno disminuyó más de un 11% en comparación con el mismo período del año pasado. La contracción se produjo en un contexto de menor producción, precios en alza y una creciente participación de las exportaciones en el destino de la producción nacional.
El informe señala que la pérdida del poder adquisitivo de los hogares fue uno de los factores determinantes para explicar la caída de la demanda. A esto se sumó el incremento del precio relativo de la carne vacuna frente a otras proteínas, lo que llevó a muchas familias a reemplazarla por alternativas más económicas, como el pollo o el cerdo.
En paralelo, la oferta disponible para el mercado interno también se redujo debido a una menor faena y al crecimiento de las exportaciones, que continúan ganando participación en la comercialización del sector cárnico argentino.
El retroceso del consumo se suma a una tendencia que viene profundizándose en los últimos años. Los registros de CICCRA muestran que los niveles actuales son los más bajos de las últimas tres décadas, reflejando un cambio tanto en los hábitos de consumo como en el impacto de la situación económica sobre la mesa de los argentinos.