María Noguera y José Peña, los padres del niño de 5 años que fue visto por última vez el 13 de junio de 2024 en el paraje El Algarrobal de la localidad de 9 de Julio, declararon en calidad de testigos y debieron hacerlo cara a cara con los 17 acusados, luego de que los jueces rechazaran un pedido de la fiscalía para resguardarlos de la confrontación visual.
El momento de mayor impacto emocional se vivió durante el crudo relato de María Noguera. Tras reconstruir las horas previas al almuerzo en la casa de la abuela Catalina y detallar el calvario que arrastra desde hace dos años, la mujer quebró en llanto al describir el quiebre absoluto de su núcleo familiar. “La desaparición de Loan nos cambió la vida a todos. Ocho hijos crié y todos están conmigo, pero al más chiquito no sé qué le pasó, no sé si está vivo ni dónde”, manifestó con profunda congoja.
Inmediatamente después, Noguera giró su mirada hacia el sector donde se ubicaban los imputados y confrontó directamente a su cuñada, Laudelina Peña, y al capitán de navío retirado, Carlos Pérez. “Que diga en dónde está”, exigió la mujer con desesperación, reclamando un pacto de silencio roto o datos certeros sobre el paradero del menor. La carga emotiva y el nivel de hostilidad en la sala provocaron que la madre del niño sufriera una descompensación física y una crisis nerviosa, por lo que las autoridades debieron ordenar un cuarto intermedio de urgencia para que fuera asistida por el cuerpo médico del tribunal antes de poder concluir formalmente con su deposición.
La jornada de testimonios familiares continuó con la palabra de José Peña, padre de Loan, quien volvió a ratificar sus sospechas sobre el entorno que participó de aquel almuerzo y reiteró el desesperado pedido de justicia para esclarecer la verdad. Posteriormente, fue el turno de Mariano Peña, hermano mayor de Loan, cuya declaración estuvo precedida por un fuerte debate técnico entre las defensas de los imputados, la fiscalía y el Tribunal respecto a la validez de una reconstrucción de los hechos en la que el joven había participado activamente meses atrás.
En el banquillo de los acusados de la causa principal, escucharon con frialdad los testimonios la tía del menor, Laudelina Peña; su pareja, Antonio Benítez; el excomisario local Walter Maciel; la exfuncionaria municipal María Victoria Caillava; su esposo, Carlos Pérez; Mónica Del Carmen Millapi y Daniel “Fierrito” Ramírez, todos procesados por la presunta sustracción y ocultamiento del niño. En tanto, en el mismo recinto son juzgados otros diez imputados —entre ellos abogados y falsos agentes— acusados en una causa paralela por supuestas maniobras de encubrimiento, falso testimonio y desvío adrede de la investigación original.