En un escrito íntimo y público a la vez, la joven autora trascendió el homenaje familiar para reflexionar sobre el vínculo eterno con quien fue su guía y referente.
Las palabras de la despedida
En su emotivo mensaje, Macarena expresó su dolor y el proceso de asimilar la pérdida de su abuelo:
“Recién me atrevo a escribirte, o a escribir a secas. Intenté hablarte, pero qué ilusa: sé que es mi imaginación respondiéndome a mí misma. Aunque sé que trataste de responderme, y de formas muy creativas, debo admitir, sobre todo a través de sueños y voces que no puedo explicar de dónde vienen… Si algo puedo hacer es quedarme con lo lindo, con momentos inmortales, con tu cara en todas partes, con tu voz única y rebelde, con tu carácter, que tanto heredé y hace poco empecé a aceptar con felicidad, con tu energía y pasión, de las que quiero nutrirme para seguir mi camino”.

El texto culminó con una promesa de reencuentro en el plano de los recuerdos: “Pero yo sé que, tarde o temprano, nos vamos a volver a encontrar en la casa Las Chingolas, y vamos a ocupar todos los cuartos al mismo tiempo y a comer fruta en el jardín”.
Los recuerdos y el legado cultural
El mensaje estuvo acompañado por fotografías que ilustran el estrecho lazo entre el actor y su nieta, entre las que se destaca una imagen de la presentación del libro Inmaterial de Macarena en 2024, cuando Luis Brandoni leyó uno de los poemas de la joven.
En el marco de la despedida, que también tuvo un multitudinario adiós en la Legislatura Porteña, Macarena rescató el consejo de su abuelo dirigido a las nuevas generaciones de artistas: “A los jóvenes: que vean cine, que lean teatro argentino, que se fijen en lo que tenemos nosotros”.