El Ministerio de Ambiente confirmó que, tras el fracaso de las gestiones diplomáticas con México, se procederá al sacrificio de 80 ejemplares para frenar el crecimiento descontrolado de la población.
La ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez, detalló que el Gobierno mexicano rechazó definitivamente la translocación de los animales. El Servicio Nacional de Sanidad de ese país exige que cualquier hipopótamo que ingrese deba haber nacido en cautiverio controlado, requisito que los ejemplares del Magdalena Medio no cumplen, ya que viven en estado salvaje desde hace décadas.
Debido a que los más de 200 hipopótamos actuales descienden de solo cuatro ejemplares originales (endogamia), se han detectado malformaciones físicas, como problemas en la mandíbula. Esta “pobreza genética” ha hecho que otros países y santuarios internacionales desistan de recibirlos, por temor a introducir ejemplares con fallas biológicas en sus ecosistemas.
La medida de eutanasia, que tendrá una inversión de 7.200 millones de pesos colombianos, busca proteger la fauna nativa como el manatí y evitar ataques a las comunidades ribereñas. Según las proyecciones oficiales, si no se actúa ahora, la población podría alcanzar los 1.000 individuos para el año 2035, lo que tornaría la situación irreversible.