A una semana del fallecimiento de Alejandra “Locomotora” Oliveras, su familia vive momentos de dolor e incertidumbre tras la denuncia de un ex fisicoculturista que logró frenar la cremación del cuerpo. Uno de sus hijos decidió hablar públicamente luego de declarar ante la fiscalía y desmintió de forma tajante las versiones que circularon en torno a las causas de muerte.
“Estamos mal. No entendemos de dónde sale esta persona ni las acusaciones que hace. Es un calvario”, expresó, acompañado por el abogado Luis Hilbert. Según explicó, la familia se encuentra conmocionada no solo por la pérdida, sino por el proceso judicial que se abrió tras las declaraciones de Aldo Parodi, quien insinuó que el fallecimiento de la deportista pudo haber estado relacionado con el uso de esteroides.
El joven recordó que su madre gozaba de buen estado de salud y que su muerte fue inesperada. “Con la salud que tenía nuestra mamá, pensábamos que teníamos 30 o 40 años más junto a ella”, expresó con emoción.
Sobre las sospechas vinculadas al consumo de sustancias prohibidas, fue claro: “Es una deportista, los deportistas se suplementan y se alimentan también, pero suplementos es una cosa y esteroides es otra. Esto es muy invasivo, muy fuera de lugar, una insensatez total de este señor que ni se cree ni sabe cómo se llama”.
Frente a los cuestionamientos de Parodi, quien aseguró haber visto signos de dopaje en el cuerpo de Oliveras, su hijo remarcó: “No hay nada que investigar. El hospital actuó con total transparencia y profesionalismo. Imposible que haya pasado algo raro”.
Pese al dolor, la familia resolvió abrir la despedida al público. “Entendimos que era importante que la gente pudiera agradecerle por su mensaje de vida”, sostuvo el joven, agradecido por las muestras de cariño. En ese sentido, recordó el compromiso solidario de la campeona: “Durante la pandemia, ayudó junto al Team Locomotora en comedores y hospitales. Ese era su espíritu. Ayudar siempre. Y eso es lo que queremos preservar”.
También hizo referencia a las convicciones políticas de su madre, quien había decidido involucrarse en el ámbito público. “La acompañamos en todo y creía que desde ese lugar podía ayudar aún más. Ya lo hacía desde antes, pero sentía que podía ampliar su impacto”. Finalmente, subrayó su faceta motivacional: “Su nuevo sueño era salvar vidas, y lo estaba logrando”.
La autopsia solicitada por la Justicia aún está en evaluación, pero el director del hospital donde fue atendida, Bruno Moroni, informó que la causa del fallecimiento fue un shock hipoxémico que derivó en una embolia pulmonar masiva. Oliveras había sido operada el 16 de julio tras sufrir un ACV que le provocó una inflamación cerebral. Aunque se habían registrado avances positivos, una repentina descompensación terminó con su vida.