La victoria de la Selección argentina ante Argelia en el debut del Mundial 2026 no solo dejó festejos por el resultado, sino que también reactivó un desopilante debate en las plataformas digitales. El gran protagonista extra futbolístico de las últimas horas en las redes fue Benjamín, el hijo menor de Enzo Fernández y Valentina Cervantes. Su nombre se volvió tendencia debido a una llamativa coincidencia en los comentarios de los hinchas: muchísimos usuarios aseguraban, con total seriedad, que pareciera que el nene “no crece nunca”.
Esta extraña sensación de que el nene es un “bebé eterno” dejó al descubierto un auténtico “Efecto Mandela”. El motivo por el cual la gente siente que el tiempo no pasa para Benja es porque recuerdan erróneamente que el nene ya estaba presente en los brazos de su papá durante las históricas celebraciones de la tercera estrella en Doha. Sin embargo, la realidad temporal es completamente diferente: el pequeño ni siquiera había nacido cuando la Albiceleste se consagró campeona del mundo en Qatar 2022.
Benjamín nació el 26 de octubre de 2023, casi un año después de aquella final contra Francia. En el momento en que se disputó el torneo en tierras qataríes, la familia del mediocampista estaba integrada únicamente por él, su pareja Valentina y su hija mayor, Olivia.
¿De dónde sale la confusión colectiva? El error del recuerdo se generó porque el nene empezó a ser una cara muy frecuente y viral en las canchas un tiempo después, acompañando a sus papás en los festejos de la Copa América 2024 y, de manera muy fuerte, durante el Mundial de Clubes 2025, donde Enzo se coronó campeón con el Chelsea de Inglaterra. Con apenas dos años y medio de vida, el pequeño ya se transformó en un personaje ultra querido por los hinchas, quienes ahora entendieron que no se trata de un misterio biológico, sino de un divertido cruce de fechas en la memoria popular.