“Estamos solos, desamparados”, lloran y reclaman los habitantes de La Guaria, la región más golpeada por los dos terremotos. Es un departamento con 500.000 personas -con casas y edificios sobre el mar- que es un lugar de descanso para los caraqueños o viven allí los que tienen las mejores posibilidades de vida. Además, en esa zona se encuentra el aeropuerto de Maiquetía, la estación aérea de la capital venezolana.
Desde el terremoto, en pocos segundos, todo ha cambiado. Sólo en ese lugar, un centenar de edificios se derrumbó por completo. Atrapó a familias enteras que estaban en sus viviendas. Muchos de ellos siguen figurando como desaparecidos y las tareas de rescate carecen de los elementos necesarios para la emergencia. Por eso, la ayuda internacional es clave.
El problema es cómo llegar hasta allí. El terremoto causó importantes destrozos en la terminal y en la pista del aeropuerto Simón Bolivar, en Maiquetía. Caracas, en consecuencia, hoy carece de su estación aérea. La ayuda internacional debe llegar a otros lugares y viajar por tierra. Hay que recordar que la desidia del chavismo en el cuidado de la infraestructura afectó a varios caminos del país. Lo que complica todavía más las durísimas tareas de rescate entre cientos de miles de escombros.
La información oficial es apenas un indicio. Habla de 589 para la cifra de muertos y a 4.300 la de heridos. Pero ante la carencia de los equipos y tecnología idónea, fuentes como el FBI de Estados Unidos advierten que el número final puede ser de miles de muertos. Las Naciones Unidas y por los menos 16 países están lanzados en una campaña de ayuda internacional para Venezuela.

Ayuda humanitaria internacional pero, ¿cómo llegar a Caracas?
Las deficiencias de estructura en en Venezuela se notan desde hace años. El descuido del chavismo ha sido notorio y ante una catástrofe humanitaria como esta , sale a la luz en el peor momento. Por ejemplo, el aeropuerto internacional de Caracas. Ubicado en la zona de Maiquetía, queda a 27 km. una distancia comparable con Ezeiza y CABA.
Una autopista permitía hacer el trayecto en menos de media hora. Pero se fue deteriorando, quedó casi inutilizable y, entonces, para ir al aeropuerto hace falta dar un rodeo que implica más de una hora de viaje. A eso, se le suma que el aeropuerto sufrió importantes daños en la parte para la recepción de pasajeros, salidas y llegadas.
Pero no solo eso, la pista tienen enormes rajaduras y grietas que inutilizaron su operatividad. Entonces, la ayuda internacional que ya se dispuso, ¿en que otra ciudad debe aterrizar para luego ir por tierra -con rutas destruidas- hasta La Guaira? Otro problema para los venezolanos desesperados.