Una fuerte controversia se desató en las audiencias del juicio oral por la muerte de Diego Armando Maradona luego de que se detectara que parte de la documentación médica utilizada por la junta pericial para evaluar el estado de salud del astro no le pertenecía a él, sino a su padre, “Don Diego”.
El hecho quedó al descubierto durante la declaración testimonial de uno de los 20 peritos que integraron la junta médica oficial. En plena audiencia, una de las partes cotejó los legajos y advirtió que un estudio clínico sobre función renal correspondía a una internación de Don Diego realizada en 2015 en la clínica Swiss Medical, cuyos parámetros reflejaban los valores propios de una persona de 80 años con afecciones previas.
El hallazgo abrió un inmediato debate entre las partes sobre si esta confusión alteró las conclusiones finales del informe pericial respecto al cuadro clínico general del “Diez”.
En declaraciones a la prensa, Mario Baudry, representante legal de Dieguito Fernando, cuestionó la inclusión del documento y consideró que la maniobra excede una mera negligencia. Por su parte, Diego Olmedo, defensor del psicólogo imputado Carlos Díaz, sostuvo que el episodio “hiere la credibilidad de la junta médica”, aunque descartó que determine la nulidad total del proceso. En la misma línea, Francisco Oneto, abogado defensor del médico Leopoldo Luque, calificó el hecho como una falla técnica grave de control: “No ha sido nada adrede, pero resulta cuestionable que un cuerpo de expertos no haya verificado la identidad en la documentación analizada”.
El tribunal deberá resolver cómo impacta esta discrepancia documental en la valoración de las pruebas periciales presentadas a lo largo del proceso judicial.