Enrique, responsable de un escaparate ubicado sobre la calle Güemes, entre avenida Rivadavia y San Martín, describió las dificultades que atraviesa el rubro ante la caída de las ventas y los cambios en los hábitos de consumo. Según contó a Del Mar Digital, el negocio que durante años funcionó las 24 horas y con personal en dos turnos hoy es atendido por sus propios dueños, ambos jubilados.
“Estamos hundidos por completo. Al no haber dinero, no hay venta”, expresó al referirse a la situación económica y su impacto en la actividad comercial.
El comerciante recordó que anteriormente el local permanecía abierto durante todo el día, con dos turnos de trabajo y un franquista. Sin embargo, la caída de las ventas obligó a modificar por completo la dinámica del negocio. Actualmente, son ellos mismos quienes se encargan de atender el escaparate, sin posibilidades de sostener empleados.

En ese contexto, Enrique señaló que también cambiaron los hábitos de lectura y consumo. “La gente ya no compra diarios y revistas, sino las colecciones”, explicó, al advertir que las publicaciones semanales dejaron de ser una opción rentable debido a la escasa demanda.
La situación refleja las dificultades que enfrentan los puestos tradicionales de diarios y revistas, afectados tanto por la pérdida del poder adquisitivo como por las transformaciones en las formas de acceder a la información.
“Se subsiste nomás, pero no da para tener empleados”, resumió Enrique, al describir una realidad en la que mantener el negocio abierto se convirtió en un desafío cotidiano.